TIEMPO DE HABLAR

A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.   Ezequiel 33:7

Tercio Proença es primo de mi esposo, se caso con una Japonesa con la cual se fue a vivir a Kasumigaura-shi, Ibaraki, Japón, son padres de un lindo bebe. Con todo lo que se esta viviendo en Japón, nuestras oraciones y nuestro corazón le escribí y gracias a Dios ya nos escribió, diciendo: Estamos bien en lo posible, mas cada día esta mas difícil pues la tierra no para de temblar. La planta nuclear están dando explosiones y con todo esto la radiación ya llego a donde nosotros vivimos. Ahora solo estamos esperando en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. No se consiguen muchas cosas para comprar, no estamos logrando salir casi de casa. Gracias por sus intercesiones. Estoy seguro que todo esto es una alerta no solo para Japón sino para el mundo entero de que Jesús esta a la puerta.

 

Cuando leí la proclamación del día de hoy, mi corazón comenzó a latir fuertemente. Porque estamos en un momento donde necesitamos ser esos atalayas que nuestra nación necesita! Mel Tari uno de los conferencias de nuestra convención nos compartía que su hermana vivía en una ciudad donde sufrieron el Tsunami de Indonesia. El fue a visitarla y estando en el aeropuerto veía a una mujer muy turbada en su espíritu mirando a un punto fijo y solo diciendo un frase “SI ALGUIEN NOS HUBIERA AVISADO. SI ALGUIEN NOS HUBIERA AVISADO…” Por horas esta mujer diciendo esta frase, era lo único que decía. Mel Tari le pregunto a la enfermera que le pasa a esta mujer? La enfermera le contó su historia, el día del tsunami esta mujer se encontraba con toda su familia en un desayuno, eran 38 personas en total. Cuando el Tsunami llego a la ciudad, tardo la ola en llegar a su casa 45 minutos. Ellos vivían abajo de la montaña. Si alguien les hubiera avisado del peligro tan solo tardarían 10 minutos en llegar a la cima de la montaña para estar seguros. Toda su familia murió, solo ella y uno de sus nietos quedaron con vida.

El pastor Cesar nos comparte en la proclamación de hoy: no puede caer en la indiferencia, conformarse con dar un tímido mensaje de salvación y decir para si: “Ya cumplí con darle una palabra de fe; ya le hable, le advertí y si no quiere creer, no es asunto mío”

Tenemos que ser los Juanes Bautistas de este tiempo, proclamar, dar el mensaje de Salvación. Tu tienes una voz, es tiempo de hablar y no callar. Tu voz puede traer salvación a muchos.

La proclamación de hoy es:

“Me levantaré y anunciaré la gracias redentora de mi generación”

Deja un comentario